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Entrevista a Cristina Ramos

Ene 28, 2022 | Nosotras, Oncology

Hoy tenemos una entrevista muy especial. Una historia de vida llena de fortaleza, resiliencia, entereza y amor.

Hoy queremos que conozcas mejor a Cristina Ramos, una mujer impresionante a la que queremos dar voz propia para romper tabúes y hablar con nombre y apellidos su proceso oncológico.

Cristina vivió un cáncer de mama. Pero decirlo así es restar “importancia” a todos sus sentimientos y emociones vividos en el proceso. En María D’uol queremos que la conozcas, porque es de esas personas que merece la pena tenerla cerca.

¿Quién es Cristina Ramos?

Soy una mujer que se encuentra en una de las etapas más bonitas de la vida, en la cual tus hijos ya son mayores y dispones de tiempo libre para hacer todo aquello que no pudiste hacer antes.

Te diagnostican un cáncer de mama. ¿Cuál fue tu reacción ante la noticia?

Era mi primera mamografía y en la repetición de la prueba, estuve en la sala de espera con dos mujeres que estaban asustadísimas y, bueno, intenté transmitirles serenidad, pues yo la llevaba conmigo.

Cuando me hice la ecografía, vi en el rostro de una de las que me atendían esa mirada de pena, de compasión… y supe que algo poco agradable tenía que decirme. La siguiente pregunta que me hicieron me lo confirmó: “¿vienes sola?”

Y aunque no quisieron asegurarme nada, supongo que, por tener tacto, yo lo tenía muy claro porque las miradas dicen lo que las bocas callan.

Mi reacción fue pensar que no me podía anticipar. Que necesitaba la certeza y luego mucha información. En ningún momento pensé que me tocaría a mí.

¿Qué emociones te vinieron encima y, sobre todo, cómo aprendiste a gestionarlas para ser hoy la mujer llena de energía que eres?

Cuando ya estaban todas las pruebas hechas, y le pusieron nombre y apellidos a mi cáncer, yo solo preguntaba y preguntaba para conocerlo más. De esta forma, sabiendo la realidad, mi realidad, podría gestionarla y después ya vería cómo comunicarlo a los seres queridos y transmitir la mayor serenidad posible.

Por eso, durante todas las pruebas y después, casi hasta un mes y medio después hasta el previo a la cirugía, no se lo dije a nadie. Necesitaba tiempo para digerir, no preocupar con incertidumbre, y luego elegir minuciosamente cómo, dónde, cuándo y a quién comunicarlo.

¿Dónde pusiste tu foco para superar un cambio tan radical a nivel físico y emocional?

Para superar este cambio tan radical a nivel físico y emocional, puse mi atención primero en asumir que esa realidad era la mía y no podía hacer nada por cambiarla.

Después me centré en todo lo que me gusta y me motiva, apreciando lo bueno que tengo en la vida y buscando lo que quiero hacer y aún no había hecho. Me centré en que nadie me quitase mi paz y en quedarme solo con lo que me suma: en mis hijas, familia, el baile, mis aficiones y amigos, en viajar, que tanto me gusta.

¿Cómo cambió tu vida? Porque cambiar, aunque lo asumas, seguro que te cambia.

Tu vida cambia completamente. Empieza a pasar por tu mente todo ese futuro que tenías planeado y que, “porsiaca” no te da tiempo a todo, empiezas a convertir en realidad.

Te vuelves práctica, te enredas solo en aquello que merece la pena para ti. Es como si quisiera organizar bien, lo mejor posible, tu tiempo. Me recuerda al día del examen de EGA; yo intentaba distribuir mi tiempo según cada ejercicio y su importancia y/o valor.

Pues con esto es igual. La diferencia es que en el examen sabes de cuanto tiempo dispondrás, y en la vida, nadie lo sabemos. Pero tu cabeza funciona igual. Quieres exprimir el tiempo a tope, quieres exprimir la vida.

Eres especialista de apoyo educativo y trabajas en un colegio de educación especial. Es un tema a veces delicado por el concepto distorsionado que tiene una gran parte de la sociedad. ¿Cómo te ha ayudado en tu vida, y en tu proceso oncológico, trabajar con ellos?

Os puedo asegurar que es el trabajo más bonito del mundo. Te conviertes en las manos, en los pies, en la voz de esos niños, pues ellos no pueden debido a sus grandes afecciones.

Evidentemente con una sola mirada, entender un gritico de los suyos y saber qué es lo que desean… ¡es lo más!

Ellos son un regalo, te hacen valorar cada cosa que tú tienes la fortuna de poder hacer, la salud de tus hijos que están perfectamente… te enseñan un montón.

Entonces te das cuenta de que lo que a ti te pasa, es un problemilla y que, aún y a pesar de todo, puedes seguir haciendo todo lo que hacías y ellos nunca han tenido esa oportunidad. Vamos, ¡que sigues siendo una “suertuda”!

También sabemos que te gusta la escritura, y que la usas a modo de terapia. De hecho, es bien sabido que la escritura terapéutica ayuda a aceptar y superar situaciones emocionales. Nos encantaría saber tu experiencia.

Bueno, la escritura me sirve para sacar fuera mis inquietudes, mis preocupaciones. Es cómo sacarlas de tu cabeza y darles un lugar físico, están fuera, en un papel. Es simbólico, pero a mí me ayuda.

Para mí, el expresar por escrito es terapéutico, pues deja sitio en mi cabeza para nuevas cosas y el baile es mi terapia para el cuerpo. Suelto la adrenalina, tensiones… y quedo renovada.

¿Cómo descubriste los productos de cosmética oncológica de María D’uol? Cuéntanos cómo mejoran tu calidad de vida.

Los productos de María D’uol los descubrí gracias a mi hermana. Ella los conocía hace mucho tiempo y a María también.

Desde el minuto uno María me brindó, junto con sus productos “Radio Skin Lotion” y “Bálsamo Reparador” , todo su apoyo emocional.

Y como profesional, y personal, ha sido de lo mejor que me ha pasado en la vida. Las dos cremas que he mencionado, me las empecé a dar 15 días antes de empezar el tratamiento, y hoy en día, dos meses después de terminarlo, sigo haciéndolo porque son una pasada. Ni un rojo, ni nada de nada en mi pecho.

Si pudieras dar un mensaje de aliento a alguien que acaba de saber que tiene un cáncer de mama, ¿qué le dirías?

Cada cáncer es único y cada persona también. Y qué decirte, si hay un buen pronóstico es fácil, pero… ¿y si no lo hay?

La gente, en general, dice cosas cómo: “venga, ¡que tu eres fuerte”! y ¡qué demonios!, ¡no lo eres! Solo que no te queda otro remedio. Así que solo le haría sentir que estoy a su lado. Le diría: “Vamos juntos, vamos con todo”.