
Capítulo I. Hay química
Seguro que alguna vez te has preguntado... ¿qué tienen en común tu helado favorito y tu crema de verano?
Agua y aceite

Si alguna vez has intentado mezclar agua y aceite, ya sabes cómo acaba la historia. Puedes agitarlos, removerlos e insistir todo lo que quieras: durante unos segundos parecerá que se entienden, pero tarde o temprano cada uno volverá a ocupar su lugar.
Y, sin embargo, en nuestro día a día encontramos multitud de productos en los que agua y grasa conviven perfectamente.
Tu crema es uno de ellos. Y sí, ese helado que tienes delante también tiene una historia parecida que contar...
El secreto está en conseguir que se lleven bien

Para conseguirlo hacen falta pequeños aliados: los emulsionantes, moléculas capaces de relacionarse tanto con el agua como con el aceite y ayudar a mantener esa mezcla.
Y aunque la palabra emulsión pueda sonar a laboratorio, llevamos toda la vida rodeados de ellas.
Dos gestos, mucho en común

El helado nos refresca, nos hace disfrutar y forma parte de esos pequeños placeres que saben especialmente bien en verano.
La crema se aplica sobre la piel para hidratarla y cuidarla, también durante los meses de verano.
Dos emulsiones, dos experiencias completamente diferentes: una se disfruta a cucharadas; la otra, sobre la piel.
Y aunque el resultado parezca sencillo, ahora ya sabemos que detrás hay mucho más: ingredientes que tienen que encontrarse, entenderse y, con un poco de ayuda, conseguir llevarse bien.
Porque detrás de una textura también hay ciencia y detrás de cada fórmula María D' uol, mucho por descubrir.








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