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Cesta

La cesta está vacía

Carmen

Una historia de amor

Si existe un amor auténtico, ese es el amor sincero e incondicional de una madre.

Cuando a mi madre le detectaron el cáncer y el oncólogo nos alertó de los efectos secundarios sobre su piel, no lo dudé un minuto y pensé:

“Yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano para cuidar su piel y que se sienta bien. Voy a desarrollar los mejores productos”. Me puse manos a la obra. El amor a mi madre se encontró con el mejor aliado, mi pasión por formular productos de cosmética para cuidar la piel de las personas.

fotografía Carmen Olazar

Yo quería cuidarla, se merecía todo lo mejor, quería darle todo el amor que ella nos ha dado siempre. Deseaba que se viera guapa, era muy coqueta, que no se sintiera enferma, que no sufriera, en definitiva, quería contribuir a mejorar su día a día y que siguiera con ganas de vivir.

Fueron muchas horas de estudio, de documentarme sobre los diferentes tratamientos oncológicos y sus efectos secundarios en la piel, algo desconocido para mí hasta ese momento. No faltaron lágrimas y momentos muy duros en los que estuve a punto de tirar la toalla.

Sentía una gran tristeza de ver a mi madre enferma y también tenía la esperanza de poder hacer algo para aliviarla.

En las imágenes Carmen Olazar

Debido a las múltiples visitas al Hospital Universitario de Álava, Txagorritxu, pude tener una relación más cercana con el personal sanitario e intercambiar conocimientos e inquietudes sobre las carencias que existían en el cuidado de la piel de los pacientes y los nuevos avances médicos que se estaban produciendo.

Desarrollé los productos con todo el rigor científico, la exquisita selección de las materias primas y con todo el amor y buen hacer.

A ama, le aplicaba los productos cada día, era nuestro momento. Comprendí los efectos secundarios que se pueden producir tras cada sesión: eritema, picor, calentamiento, sequedad extrema, etc.

Sin embargo la piel de mi madre quedaba perfecta después de aplicarle los productos que con tanto cariño había formulado; disminuían el picor y el enrojecimiento y le permitían dormir bien.

Tras 5 años de investigación, conseguí desarrollar la primera línea de cosmética, con alta concentración de principios activos naturales, pensada y formulada para prevenir, aliviar y reparar los efectos secundarios del tratamiento oncológico sobre la piel. La línea Maria D’uol Oncology.

Desde que María D’uol Oncology vio la luz, ha sido maravilloso poder acompañar a cientos de pacientes durante sus tratamientos, visitar más de 50 servicios de oncología de hospitales del país y compartir con médicos y enfermeras el conocimiento, las evidencias científicas y ensayos clínicos y el cuidado y compromiso por el bienestar de los pacientes.

Han pasado 10 años y lo que más ilusión me hace es continuar con la misma pasión y entrega que el primer día. Seguir investigando, estudiar y compartir lo aprendido a través de las formaciones.

“Quiero hacer la vida más amable y llevadera a las personas durante su tratamiento. Quiero darles seguridad y tranquilidad ante el desconocimiento e incertidumbre de algo nuevo. Quiero contribuir al éxito del tratamiento oncológico sin necesidad de interrumpirlo por lesiones en la piel. En definitiva, quiero mejorar su calidad de vida.”

Siento un profundo y sincero agradecimiento por este proyecto. Me permite cada día estar cerca de muchas personas en un momento muy delicado de sus vidas, ayudándoles en aquello que conozco y con todo el cariño y además seguir aprendiendo de ellas día tras día.

Y esta es la historia de María D’uol Oncology, una parte muy importante en mi vida y una preciosa historia de amor llamada Carmen.
¡Gracias, AMA!