Skip to content
Diagnóstico

Cart

Your cart is empty

Article: Capítulo III. El pH de una fórmula no se elige por casualidad.

Capítulo III. El pH de una fórmula no se elige por casualidad.

Capítulo III. El pH de una fórmula no se elige por casualidad.

El pH es una medida que nos indica cómo de ácido o básico es un producto que contiene agua. Y aquí, una vez más, el agua vuelve a ser protagonista.
El agua pura, a 25 °C, tiene un pH cercano a 7, lo que químicamente denominamos pH neutro. Sin embargo, que una crema contenga agua no significa que su pH tenga que ser 7: los diferentes ingredientes que incorporamos a la fórmula pueden modificarlo.

Y aquí aparece una cuestión importante: pH neutro no es lo mismo que pH fisiológico de la piel.

La superficie de nuestra piel es naturalmente ligeramente ácida, aunque su pH puede variar dependiendo de la zona del cuerpo y de otros factores. Por eso, cuando desarrollamos un cosmético, no buscamos que todos tengan el mismo pH.
No es lo mismo formular un producto para el rostro, el cuerpo, el cuero cabelludo o la zona íntima. Cada zona tiene unas características y necesidades diferentes, y el pH es uno de los factores que tenemos en cuenta para establecer el intervalo más adecuado para cada producto y su zona de aplicación.

Entonces, ¿cómo elegimos el pH?

Antes de formular nos hacemos una pregunta fundamental:

¿Dónde se va a utilizar este producto?

Buscamos que el pH de la fórmula sea adecuado para la zona de aplicación, el tipo de producto y su forma de uso.

Por eso medimos y volvemos a medir

Durante el desarrollo establecemos el intervalo de pH adecuado para cada producto y, durante la fabricación, lo controlamos para comprobar que la fórmula se mantiene dentro de los parámetros establecidos.

Porque detrás de una cifra aparentemente tan pequeña hay una decisión mucho más importante.

Formular pensando en dónde va a cuidar

Formular no consiste únicamente en seleccionar buenos ingredientes.

Hay que conseguir que convivan, funcionen y se mantengan dentro de las condiciones que hemos definido para la fórmula.

Y el pH forma parte de ese equilibrio.

Porque detrás de una crema hay mucho más de lo que se ve.

¿Y qué pasa con el contorno de los ojos?

El contorno de ojos es un buen ejemplo de cómo la zona de aplicación condiciona el desarrollo de un cosmético.

La piel del contorno, como el resto de la piel, presenta un entorno naturalmente ligeramente ácido. Sin embargo, hay una particularidad: está situada inmediatamente junto al ojo, por lo que el producto puede acercarse o incluso migrar accidentalmente hacia la superficie ocular.

Y ahí encontramos un medio diferente: la lágrima, cuyo pH se encuentra próximo a la neutralidad, habitualmente alrededor de 7–7,5.

Por eso, cuando desarrollamos un cosmético para el contorno de ojos, no pensamos únicamente en las necesidades de esa piel tan fina y delicada. También tenemos en cuenta su proximidad al ojo y buscamos una formulación adecuada y bien tolerada para una zona tan sensible.

Porque tu piel no es un número para nosotros

Disponemos del Diagnóstico de Piel Personalizado, para ayudarte a conocer mejor lo que tu piel necesita.

Leave a comment

This site is protected by hCaptcha and the hCaptcha Privacy Policy and Terms of Service apply.

All comments are moderated before being published.

Leer más

Capítulo II. Mismas fases, distinta personalidad
Ciencia para la piel

Capítulo II. Mismas fases, distinta personalidad

Dos emulsiones pueden partir de los mismos dos mundos —agua y aceite— y terminar siendo completamente diferentes.  Ese es el arte de la formulación. Ese es el arte de María D'uol.

Read more